Numeroso es este grupo de los vertebrados en las aguas de Filipinas; la gran mayoría son de las mismas especies de los conocidos en el Atlántico, con las variaciones consiguientes al clima y constitución del fondo del mar en que viven, elementos que es indudable concurren de un modo directo á las variaciones que en ellos se observan.
El Holocentrum.—De hermosos colores, rojo, dorado y plateado.
Mesoprion.—Especie de besugo de gran tamaño.
Ambassis, parecido al boquerón; el indio lo sala y prepara como las anchoas.
Salmonete, es muy abundante y exquisito al paladar.
Cofre.—Su piel dura y huesosa opone una gran resistencia; es muy parecido al lenguado.
Rompe candados.—Muy semejante á la pescadilla, más alargado que ésta, pero su carne blanca y suave le dá una gran semejanza.
Taraquito, igual al bonito de España.
Atún, abunda en aquellos mares, por más que no sabemos el nombre con que lo distinguen en Filipinas.
Mugil, de regular tamaño y sabrosa carne. La propiedad que tienen estos animales de acudir al resplandor del fuego la aprovechan los filipinos para pescarlos sin gran trabajo: encienden hogueras en las vintas y en la playa, y cuando acuden los clavan con el arpón. Otras veces emplean una red con bolsas donde caen los peces al saltar.