Cuando el indio quiere dotar á sus sementeras de este pescado, hecha la semilla, como ellos dicen, que consiste en soltar vivos en el fango unos cuantos de éstos, y desde entonces sabe que no le faltará dalag en el momento en que llueva.
Las sardinas abundan extraordinariamente en todo el S. del Archipiélago.
En resumen: es tal la abundancia de pescado en las aguas filipinas, que allí la industria de conserva, tan próspera en las costas gallegas, encontraría una segura prosperidad, dada la abundancia y baratura de la primera materia y su excelente calidad.
Anillados.
Este, que es uno de los cuatro grandes grupos ó tipos en que los zoólogos dividen al reino animal, vertebrados, anillados, moluscos y zoófitos, abunda mucho en las islas Filipinas.
Los anillados, asimismo denominados, articulados y entomozoarios, se subdividen en nueve clases: insectos, miriápodos, arácnidos, crustáceos, anílidos, helmintos, turbilarios, cestóides y rotalarios.
La fauna entomológica, ó sea la clase de los insectos, cuenta con una representación brillantísima en el Archipiélago, existiendo en él especies correspondientes á los diez órdenes en que se dividen: coleópteros, ortópteros, neurópteros, himenópteros, cepidópteros, hemípteros, dípteros, repípteros, parásitos y tesameros.
Entre los coleópteros, orden el más numeroso de la clase de los insectos, son dignos de mención como habitantes de las islas, las familias escaralecidos, malacodirindos y cerambicidos, cuyas especies más notables son los llamados escarabajos y los luciolos ó lampiridos, vulgarmente conocidos bajo el nombre de gusanos de luz, que con su vivísima fosforescencia convierten á los bosques durante la noche en fantásticas irradiaciones de luces esplendentes de colores caprichosísimos y diversos.
El orden de los ortópteros encierra terribles enemigos para el agricultor filipino, que, como los porfienlidos ó tijiritos, causan grandes daños en huertas y jardines; los blatidos, corredores ó cucarachas, por demás abundantes, hasta constituír una plaga verdadera que puebla de huéspedes incómodos las casas y los buques; los mántidos, fásnudos, locústidos ó saltamontes, grilidos y agrididos, voraces por demás, singularmente los últimos, una de cuyas más dañinas especies, la llamada langosta, ocasiona algunos estragos en los campos filipinos.