Si esta economía en el personal del Ejército estuviese justificada por estrecheces del Tesoro filipino que restringiesen también el aumento de personal en otros servicios, no seríamos nosotros ciertamente los que clamásemos pidiendo el racional aumento que reclama el Ejército en aquel Archipiélago si ha de garantir la seguridad del territorio; pero ni aquel Tesoro demanda economías, tan injustificadas como peligrosas pueden ser en momento dado, ni en otros ramos de la Administración se paran en ninguna clase de consideraciones para aumentar el alto personal directivo.
Y si los compromisos y exigencias de la política de baja esfera que hoy predomina en nuestro país, encontraron en el Archipiélago filipino ancho campo donde cebar su apetito por medio de empleos perfectamente inútiles en un territorio aún no dominado, en las esferas gubernamentales debe procurarse dotar á aquel Ejército del número de Generales, Jefes y Oficiales que fueren necesarios para la movilización de fuerzas capaces de hacer frente á las eventualidades que en el exterior pueden presentarse, y que en el interior terminen de una vez la unidad de dominio, con tanta gloria allí iniciada por nuestros antepasados.
La situación de las fuerzas que hoy guarnecen y operan en los territorios de Mindanao, es la que se expresa en el Mapa adjunto, salvo los nuevos campamentos establecidos para atender á las necesidades de la actual campaña.
De la «Memoria de Mindanao» escrita por el General de brigada D. Julián González Parrado, extractamos los datos consiguientes á las condiciones locales y guarnición de cada destacamento, rancherías moras á ellos inmediatas, número de sus habitantes, armamento de que disponen y todos aquellos cuyo conocimiento pueda ser de interés en el transcurso de las operaciones emprendidas.
Primer distrito.—En la memoria de referencia se relacionan 46 rancherías enclavadas en el territorio de este distrito, asignándoles en total una población de 6.271 personas.
Desde luego puede asegurarse que en estos datos se padece error de mucho bulto.
Al establecerse la trocha de Tucuran, se perseguía como objetivo principal el impedir que los moros de Lanao sacasen elementos de resistencia del rico y poblado territorio de Sibuguey, y fácilmente se comprenderá que no puede considerarse como país bien poblado y susceptible de suministrar á otro medio de resistencia, el que teniendo más de 12.000 kilómetros cuadrados de extensión, no cuenta con otros pobladores que los 6.271 ya mencionados.
Destacamentos.—San Ramón.—Se estableció para custodiar la colonia agrícola del mismo nombre: consta de un Oficial y 12 individuos de tropa. La colonia está dirigida por un Capitán. El terreno es feraz, dando con profusión los más ricos productos del país. Como toda la extensa porción comprendida entre el Polombato y el mar, disfruta de clima benigno y saludable. En sus inmediaciones hay una pequeña ranchería de moros.
Santa María.—En el puerto del mismo nombre; el fuerte se encuentra situado en la cima de un monte, estando constituído por una estacada rectangular y dos torres de mampostería. En el interior del recinto se encuentra el cuartel, que es de dos pisos, construído de madera y techumbre de zinc. La playa está defendida por un blokaus, en el que dan guardia un cabo y seis soldados. La guarnición total del destacamento es de un Oficial y 34 individuos de tropa. En sus inmediaciones habitan algunos moros pacíficos que han prestado sumisión.
Margo-sa-tubig.—En la costa oriental del puerto Dumanquilas, en una buena ensenada formada por la isla Igat y la costa de Mindanao.