Págs.
[Incorporación y desintegración].[13]
[Potencia de nacionalización].[23]
[¿Por qué hay separatismo?][29]
[Tanto monta].[35]
[Particularismo].[45]
[Compartimentos estancos].[59]
[El caso del grupo militar].[69]
[Acción directa].[77]
[Pronunciamientos].[85]
[¿No hay hombres o no hay masas?][95]
[Imperio de las masas].[105]
[Épocas «Kitra» y épocas «Kali»].[115]
[La magia del «debe ser»].[123]
[Ejemplaridad y docilidad].[129]
[La ausencia de los «mejores»].[143]
[Imperativo de selección].[167]

NOTAS

[1] En la edición alemana no se habla de «incorporación» sino de «synoikismos». La Idea es la misma: synoiquismo es literalmente convivencia, ayuntamiento de moradas. Al revisar la traducción francesa prefirió Mommsen una palabra menos técnica.

[2] En mi estudio, aún no recogido en volumen. El Estado, la juventud y el Carnaval, expongo la situación actual de las investigaciones etnográficas sobre el origen de la sociedad civil. Lejos de ser la familia germen del Estado, es, en varios sentidos, todo lo contrario: en primer lugar, representa una formación posterior al Estado, y, en segundo lugar, tiene el carácter de una reacción contra el Estado.

[3] «Opere inedite», vol. VI.

[4] Esto es, ensaya la unificación en un Estado de pueblos por tradición independientes, de hombres que no son sus vasallos y súbditos de antiguo.

[5] Se refiere al de Nápoles.

[6] Machiavelli, «Opere», vol. VIII. Existe otro texto de esta carta con algunas variantes, que subrayan más el mismo pensamiento. Por ejemplo: «Cosi fece il Re nelle imprese di Granata, di Africa é di Napoli; giacché il suo vero acopo no fu mai questa o quella vittoria.»

[7] Pocas cosas hay tan significativas del estado actual como oír a vascos y catalanes sostener que son ellos pueblos «oprimidos» por el resto de España. La situación privilegiada que gozan es tan evidente, que, a primera vista, esa queja habrá de parecer grotesca. Pero a quien le interese no tanto juzgar a las gentes como entenderlas, le importa más notar que ese sentimiento es sincero, por muy injustificado que se repute. Y es que se trata de algo puramente relativo. El hombre condenado a vivir con una mujer que no ama siente las caricias de ésta como un irritante roce de cadenas. Así, aquel sentimiento de opresión, injustificado en cuanto pretende reflejar una situación objetiva, es síntoma verídico del estado subjetivo en que Cataluña y Vasconia se hallan.