Faltaba Juanito Pelaez, mas habiendo pasado ya la hora, sentáronse á la mesa alegremente. Juanito siempre iba á ser informal.

—Si en su lugar hubiésemos invitado á Basilio, dijo Tadeo, nos divertiríamos más. Le emborrachariamos para sacarle algunos secretos.

—Qué, ¿el prudente Basilio posee secretos?

—¡Vaya! contestó Tadeo, ¡y de los más importantes! Hay ciertos enigmas de los cuales él solo conoce la llave... el muchacho desaparecido, la monja...

—Señores, ¡el pansit lang-lang es la sopa por excelencia! gritaba Makaraig; como usted verá, Sandoval, se compone de setas, langostinos ó camarones, pasta de huevos, sotanjun, trozos de gallina y qué sé yo más. Como primicias, ofrezcamos los huesos á don Custodio; á ver ¡que proyecte algo sobre ellos!

Una alegre carcajada recibió esta arenga.

—Si lo llega á saber...

—¡Se viene corriendo! añadió Sandoval; la sopa es excelente, ¿cómo se llama?

Pansit lang-lang, esto es, pansit chino para diferenciarlo del otro que es propio del país.

—¡Bah! es nombre difícil de retener. ¡En honor á don Custodio le bautizo proyecto de sopa!