—¡Se ha descubierto! repuso otro, y parece que hay muchos complicados.

Basilio procuró dominarse.

—¿Muchos complicados? repitió tratando de leer algo en las miradas de los demás; y ¿quiénes...?

—¡Estudiantes, la mar de estudiantes!

Basilio no creyó prudente preguntar más temiendo venderse, y pretestando la visita de sus enfermos, se alejó del grupo. Un catedrático de clínica le salió al paso y poniéndole misteriosamente la mano sobre el hombro—el catedrático era su amigo—le preguntó en voz baja:

—¿Estuvo usted en la cena de anoche?

Basilio, en el estado de ánimo en que se encontraba, creyó oir anteanoche. Anteanoche fué la conferencia con Simoun. Quiso explicarse.

—Le diré á usted, balbuceó, como Capitan Tiago estaba malo y ademas tenía que concluir con el Mata...

—Hizo usted bien en no ir, dijo el profesor; pero ¿usted forma parte de la asociacion de estudiantes?

—Doy mi cuota...