—¿Y no le cogieron?

—Saltó al río; nadie ha podido verle. Unos dicen que era español, otros que chino, otros, indio...

—Se cree que con esa lámpara, repuso Chichoy, se iba á encender toda la casa, la pólvora...

Momoy volvió á estremecerse, pero habiendo visto que Sensia se había apercibido de su miedo, quiso arreglarlo.

—¡Qué lástima! exclamó haciendo un esfuerzo; ¡qué mal ha hecho el ladron! Hubieran muerto todos...

Sensia le miró espantada; las mujeres se persignaron: Capitan Toringoy que tenía miedo á la politica, hizo ademan de alejarse. Momoy acudió á Isagani.

—Siempre es malo apoderarse de lo que no es suyo, contestó Isagani con enigmática sonrisa; si ese ladron hubiese sabido de qué se trataba y hubiese podido reflexionar, ¡de seguro que no lo habría hecho!

Y añadió despues de una pausa:

—¡Por nada del mundo quisiera estar en su lugar!

Y así siguieron comentando y haciendo conjeturas.