—¡Ojó! ¿Y antes de ayer?
—¡Hombre, jueves!
—Es verdad ¡qué bruto soy! Sabes, Plácido, ¿que me voy volviendo bruto? Y ¿el miércoles?
—¿El miércoles? Aguarda... el miércoles lloviznó.
—¡Magnífico! ¿y el martes, chico?
—El martes era la fiesta del Catedrático y fuimos á festejarle con una orquesta, un ramillete de flores y algunos regalos...
—¡Ah, carambas! exclamó Juanito, que lo he olvidado ¡qué bruto soy! Oye, ¿y preguntó por mí?
Penitente se encogió de hombros.
—No lo sé, pero le entregaron la lista de los festejantes.
—¡Carambas!... oye, y el lunes ¿qué hubo?