¿No ves que es mío el aire que respiras,

El sol, las flores y el undoso río?...

Á mi voz prepotente, creadora,

De las aguas surgieron

Aquestas Islas, que alumbró la aurora,

Islas que bellas en un tiempo fueron;

Y mientras, fieles á mi culto santo,

Elevaron sus preces

En mis altares, les libré mil veces

De la muerte, del hambre y del espanto.