Su panal fabricaba mansamente,

Y al hombre regalaba miel sabrosa:

Retirada en su nido la corneja,

No auguraba doliente

Calamidad odiosa;

Gozaba entonces este rico suelo

De una edad tan dichosa,

Que en sus delicias se igualaba al cielo;

Y ahora, sin consuelo,

Triste gime en poder de gente extraña,