Y lentamenta muere

¡En las impías manos de la España!

Empero, yo le libraré, si quiere

Doblegar su rodilla

Ante mi culto, que esplendente brilla.

Tan poderoso soy que abura mismo

Te daré, si me adoras, cuanto ansías;

Más, ¡ay de tí, si ciego te desconfías!

LEÓNIDO.—Si tan potente sois, si en vuestras manos

Las venturas están de los mortales,