¿Por qué han sido fatales

Para vos los cristianos?

Y si, como decís, el mar bravío

Y el aquilón sumisos obedecen

A vuestra voz y á vuestro poderío,

¿Por qué sus carabelas delicadas,

Que ahora os escarnecen,

No fueron anegadas

Y bajo las olas sepultadas?

¿Por qué vuestras estrellas