En noche tenebroso les guiaron,

Y los vientos sus velas empujaron

Y no les lanzásteis vuestras centellas?

¿Sois por eso tal vez omnipotente?

Y para mayor desdicha, todavía,

El nombre de María,

Nombre que encanta á la infelice mente,

Cual arrogante insulto,

¡Vino á destruir las huellas de tu culto!

SATÁN.—¡Las huellas de mi culto! ¡Desdichado!