Teméis el fúnebre brillo,
¡Huye, ó arcángel traidor!
(Huyen los diablos.)
Y tú, niño fiel, despierta.
(Se despierta.)
Ven aquí; soy el enviado
Del Cielo que te ha librado
Del pérfido Satanás:
Ya la Vírgen de Antipolo
Las aguas, surca del río;
Teméis el fúnebre brillo,
¡Huye, ó arcángel traidor!
(Huyen los diablos.)
Y tú, niño fiel, despierta.
(Se despierta.)
Ven aquí; soy el enviado
Del Cielo que te ha librado
Del pérfido Satanás:
Ya la Vírgen de Antipolo
Las aguas, surca del río;