¿Sientes la dulce armonía

Que se oye entre cantos mil?

LEÓNIDO.—¡Oh, si, amigo! La percibo;

La miro también venir...

¡Oh! ¡qué secreta alegría

Yo siento dentro de mí!

Unamos nuestros acentos

En este día feliz.

Saludemos á la Vírgen...

¿Qué decís, amigos?