—¿Quiere usted jugar el lásak?—preguntó capitán Basilio mirando el gallo, y pidiéndoselo al criado.
—Según, si hay apuesta.
—¿Cuánto pone usted?
—Menos de dos, no lo juego.
—¿Ha visto usted mi búlik?—pregunta capitán Basilio, y llama á un hombre que trae un pequeño gallo.
Capitán Tiago lo examina, y después de pesarlo y analizar las escamas, lo devuelve.
—¿Cuánto pone usted?—pregunta.
—Lo que usted.
—¿Dos y quinientos?
—¿Tres?