—¡Tengo doscientos; cincuenta contra cuarenta!

—¡No!—dice Bruno resuelto;—poned...

—¡Bueno; cincuenta contra treinta!

—¡Doblad si queréis!

—¡Bien! el búlik es de mi patrón y acabo de ganar; ciento contra sesenta.

—¡Trato hecho! Esperad que saque dinero.

—Pero yo seré el depositario,—dice el otro no confiando mucho en las trazas de Bruno.

—¡Me es igual!—responde éste que confía en sus puños.

Y volviéndose á su hermano le dice:

—Si te quedas, yo me voy.