Despidiéronse. Los dos hermanos parecían haber cambiado de papel: Társilo estaba tranquilo, Bruno inquieto.
[2] Lásak, gallo blanco y rojo; talisain, gallo de varios colores; búlik, gallo blanco y negro. [↑]
XLVII
Las dos señoras
Mientras capitán Tiago jugaba su lásak, doña Victorina daba un paseo por el pueblo, con la intención de ver cómo tenían los indolentes indios sus casas y sementeras. Se había vestido lo más elegantemente que podía, poniéndose sobre la bata de seda todas sus cintas y flores, para imponer á los provincianos y hacerles ver cuánta distancia mediaba entre ellos y su sagrada persona, y dando el brazo á su marido cojo, se pavoneó por las calles del pueblo, en medio de la estupefacción y de la extrañeza de los habitantes. El primo Linares se había quedado en casa.