[1] Es una especie de enrejado de cañas. [↑]

[2] Venerable Orden de san Francisco. [↑]

[3] Brujos. [↑]

[4] Filamento de un helecho que abunda en Filipinas. [↑]

XII

Todos los Santos

Lo único que sin disputa distingue al hombre de los animales, es el culto que rinden á los que dejaron de ser. Y ¡cosa extraña! esta costumbre aparece tanto más profundamente arraigada cuanto menos civilizados son los pueblos.

Escriben los historiadores que los antiguos habitantes de Filipinas veneraban y deificaban á sus antepasados; ahora sucede lo contrario: los muertos tienen que encomendarse á los vivos. Cuentan también que los de Nueva Guinea guardan en cajas los huesos de sus muertos y mantienen con ellos conversación; la mayor parte de los pueblos de Asia, Africa y América les ofrecen los platos más exquisitos de sus cocinas ó los que fueron en vida su comida favorita, y dan banquetes á que suponen que asisten. Los egipcios les levantaban palacios, los musulmanes capillitas, etc., pero el pueblo maestro en esta materia y que ha conocido mejor el corazón humano es el de Dahomey. Estos negros saben que el hombre es vengativo; así, pues, dicen, para contentar al muerto no hay mejor que sacrificarle sobre la tumba á todos sus enemigos; y como el hombre es curioso y no sabrá cómo distraerse en la otra vida, le envían cada año un correo bajo la piel de un esclavo decapitado.