Te soñaba encantadora
Compartiendo la inclemencia
De mi hado.
Torna, pues, a tus amores
No deseches mi quebranto;
Que muriera,
¡Si ultrajáras mis dolores,
Si desdeñáras mi llanto!
¡Hechicera!...
Pone fin a las endechas un lijero ruido en los balcones i un suave murmullo que, al parecer, decia: