«La fuerza del poder no debe buscarse en la opinion ni en el concurso de los intereses de todos, sino en las armas i en los tesoros; pues la resistencia a las pasiones ajenas i a los intereses ajenos es la mejor política de los que mandan.»

En otras partes se oian proclamaciones que parecian consejos:

«No hai leyes buenas, se decia, si son malos los hombres encargados de aplicarlas: corromped el corazon de los hombres i no tendreis que temer de las reformas.»

«Enseñad a esperarlo todo de la voluntad de los que mandan, i así acostumbrareis a los hombres a respetar la autoridad en las personas que la ejercen i no en las leyes.»

«Haced a los hombres desleales, disimulados e hipócritas, egoístas, orgullosos e intolerantes, i así tendreis defensores contra toda novedad que hiera el sistema actual de vida.»

«Entristeced al pueblo, quitadle todas las ocasiones en que pueda holgarse su espíritu, con el pretesto de atacar los vicios i de evitar la corrupcion, i así lograreis inspirarle aquellas virtudes.»

«Protejed i fomentad la relijion, como aliada del poder, porque miéntras mas relijioso es el pueblo, mejor podrán vuestros aliados ayudaros a conservar el órden.»[13]

Mas allá se oia que se trataba de prescribir el escudo de armas de una nacion, pues una voz sonora esclamaba de este modo:

«El emblema de un gran pueblo que está bajo nuestros auspicios, no debe componerse del árbol de la libertad ni de los Andes i el sol. Es necesario que los símbolos sean mas adecuados, i si se han de buscar en la naturaleza, debe elejirse una ave de rapiña i un cuadrúpedo montaraz, huraño i tan inútil, que ni siquiera haya sido visto por los hombres: orladas esas criaturas por dos ramas de laurel entrelazadas, formarán un verdadero jeroglífico de ese pueblo.....»[14]