“Asombra la perseverancia con que, durante una larga serie de años, esa propaganda antiamericana ha persistido en su obra de imprudente falsedad.

“¡Cuán eterno fué el clamor contra los Estados Unidos porque, según pretendían la Crónica y los corresponsales del Diario de la Marina, esta República quería apropiarse la de Santo Domingo!... Y, sin embargo, hoy no existe república en Santo Domingo. España ha comprado al traidor Pedro Santana; y con la ayuda de aquel renegado ha representado una farsa ridícula, cuyo desenlace ha sido el robo de aquel país para la virtuosa corona de España.

“¡Cuántas columnas de infamias y de diatribas contra los Estados Unidos no ha publicado por años enteros el abyecto y bajo todos conceptos despreciable Courrier des Etats Unis, porque, según él falsamente pretendía, el gobierno de Washington atentaba contra la independencia de la República de Méjico!... Y, sin embargo, hoy no existe ya la República en Méjico. Invadió villanamente su territorio una triple horda filibustera, que no se avergonzaron de acaudillar la reina de Inglaterra, el emperador de Francia, la reina de España y el clero del Papa romano.

“Los ingleses y los españoles echaron pronto de ver que sólo trabajaban para el clero y para Napoleón. Retiráronse, no por justicia ni por vergüenza, sino por miedo y por conveniencia, y Napoleón y el clero, apelando á la más ignominiosa farsa que jamás la hipocresía y el latrocinio hayan presentado en su historia antigua ó moderna, han quitado á Méjico su nacionalidad, han degollado allí la República y han convertido aquel país libre, soberano é independiente en una colonia de Francia.

“En Guatemala las intrigas del filibusterismo europeo están trabajando para hacer de toda la América Central, mediante la estólida ambición del ignorantísimo y fatuo Carrera, una colonia europea.

“El Ecuador está ya vendido por un traidor innoble al monarca de Francia, y sólo falta que Napoleón III diga que ‘ha llegado ya la hora’, para que desaparezca de aquel suelo la República, y la traición y las bayonetas extranjeras impongan en él el coloniaje francés”.


“Ni se crean seguras, por más ricas, más prósperas y más unidas las Repúblicas Argentina, Chilena y Peruana. Son repúblicas, y esto basta para que su muerte esté decretada por la Europa retrógrada monárquico-clerical. Son países de América, y esto basta para que los monarcas occidentales europeos las consideren como colonias suyas, como patrimonio de sus coronas, como sus esclavas por derecho divino.

“¡Hasta cuándo se obstinarán en cerrar los ojos á la luz de los hechos los pueblos libres de la América meridional!”...

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