Tal es el problema que resuelve afirmativamente y de una manera espléndida la América, mientras que la Europa niega la posibilidad de resolverlo, porque no comprende que el poder del Estado sea fuerte cuando existe la libertad ó el derecho de los individuos. Es cierto: el poder absoluto no puede coexistir con la libertad; pero el poder limitado por la justicia, sí. Mas los publicistas que sostienen esta verdad en Europa, abogando por la limitación de la autoridad absoluta, padecen todavía el grave engaño de imaginarse que la monarquía puede aceptar esa verdad, y que un rey, con su perpetuidad y derecho hereditario, con sus privilegios, con su inmunidad é irresponsabilidad, con su veto absoluto, puede entrar en una organización del Estado en que el poder coexista con el goce de todos los derechos individuales.

Podrá suceder esto, á la manera como sucede en Inglaterra, sin la igualdad y sin el goce completo de las libertades, pero no como debe ser y como es realmente en la República americana. La solución que la Inglaterra y la Bélgica han dado á la cuestión no es completa, es de transacción y de transición, es una solución ad interim, y Laboulaye pudo verlo y comprenderlo así, para no adherir á las ideas de Eœtvœs, para haberse manifestado netamente republicano, en lugar de limitar su teoría en la vana esperanza de que las monarquías, y aun el imperio del golpe de Estado, pueden dar la libertad si se convencen de que su poder será más fuerte cuando lo descentralicen y respeten los derechos individuales. He ahí precisamente una cosa de que jamás se convencerá la monarquía. La Europa mantiene á mucha costa á sus reyes, no solamente porque con su trabajo les da más de 40 millones de pesos anuales, sino porque los paga también con su libertad[31].

NOTAS:

[30] Polit., III, capítulo III.

[31] El zar de Rusia y su familia tienen de renta anual 42.582.225 francos.

El sultán, 33.347.050 francos.

El emperador de los franceses, sin contar la renta de su familia, 25.000.000 francos.

El de Austria con su familia, 19.190.675 francos.

El rey de Italia, sin la familia, 850.000 francos.

La reina de España con su familia, 13.087.500 francos.