“La acción de la Europa en la República Argentina ha sido siempre protectora y civilizadora, y si alguna vez hemos tenido desinteligencia con algunos gobiernos europeos, no siempre ha podido decirse que los abusos de los poderes irregulares que han surgido de nuestras revoluciones no hayan sido la causa.
“Ligados á Europa por los vínculos de la sangre de millares de personas que se ligan con nuestras familias y cuyos hijos son nacionales; fomentándose la inmigración de modo que cada vez se mezcla y confunde con la población del país, robusteciendo por ella nuestra nacionalidad; recibiendo de la Europa los capitales que nuestra industria requiere; existiendo un cambio mutuo de productos, puede decirse que la República está identificada con la Europa hasta lo más que es posible. La población extranjera siempre ha sido un elemento poderoso con que ha contado la causa de la civilización en la República Argentina.
“No puede, por consiguiente, temer nada, porque tantos antecedentes y tantos elementos le dan la más completa seguridad de que ningún peligro la amenaza.
“Cree que en la misma situación se encuentran todas las repúblicas americanas. Si alguna vez las naciones europeas han pretendido algunas injusticias de los gobiernos americanos, éstos han sido hechos aislados que no constituyen una política, y los gobiernos americanos, si se han sometido á ellos, ha sido siempre por el estado en que se han encontrado por causa de sus luchas civiles.
“Pero cada gobierno tiene medios suficientes para hacer respetar sus derechos, si por sus propios elementos no se encuentran contrariados.
“No hay un elemento europeo antagonista de un elemento americano; lejos de eso, puede asegurarse que más vínculos, más interés, más armonía hay entre las repúblicas americanas con algunas naciones europeas, que entre ellas mismas.
“La República Argentina, en vez de propender á establecer nada que críe ese antagonismo, ha tomado cuantas medidas están en su mano para hacer homogéneo y simpático ese elemento y asimilarlo al elemento nacional.
“Si una nación europea, por cuestiones con una nación americana, acude á la guerra y emplea medios que importen una amenaza á los derechos de las demás naciones, éste será un hecho particular que puede dar mérito á medidas y arreglos especiales para el caso; pero jamás puede ser motivo de establecer medidas generales sobre actos generales, que tienen que ser imperfectas y deficientes, envolviendo en cierto modo una suposición de agresión de parte de otras naciones que pueden considerarla como una ofensa gratuita.
“Si desgraciadamente aquel caso llegase á suceder, el gobierno argentino sería el primero en poner en ejecución cuantas medidas fuesen necesarias y estuviesen á su alcance, para proveer á su seguridad y á la reivindicación del derecho que quisiera hollarse; no duda que el gobierno del Perú, como los demás gobiernos americanos, habían de adoptar una política igual.
“Los medios propuestos no serían tampoco eficaces para evitar el peligro, si para llenar los objetos que expresa la nota de V. E. de asegurar la tranquilidad de las repúblicas americanas entre sí; pero es innecesario entrar á demostrarlo desde que el gobierno argentino, prescindiendo de esto, va á ocuparse del mérito mismo de la Convención, sin tener en vista el motivo primordial que se ha querido consultar, tratando sólo del mérito real de esa Convención”.