Pronto va á celebrar Chile el primer centenario del nacimiento de Lastarria. Con este motivo el nombre del publicista se ha puesto á la orden del día y las nuevas generaciones solicitan sus obras. Entre estas obras ocupa lugar prominente la titulada La América, que se publica por primera vez después de 1867. En este libro, obra de un alto espíritu, de un conocimiento profundo de los problemas sociales y políticos de América y de un afecto apasionado al continente boliviano, Lastarria dejó algunas de las mejores páginas que se han escrito sobre la América de entonces. Es imposible estudiar la evolución de las repúblicas hispano-portuguesas del Nuevo Mundo sin conocer la obra de Lastarria. Como el tiempo no ha pasado en balde, como todas las repúblicas han crecido y progresado rápidamente, muchas de las observaciones de Lastarria han perdido su fuerza primitiva; pero queda en la obra, perenne, lo esencial de ella.
Las nuevas generaciones del Nuevo Mundo encontrarán en La América, de Lastarria, una de las columnas de fuego que necesitan.
Los editores.
PRIMERA PARTE
AMÉRICA Y EUROPA
I
La América y la Europa, aunque en general están pobladas de distinta gente, de condiciones sociales profundamente diversas, tienen, sin embargo, tradiciones, sentimientos y costumbres procedentes de un mismo origen, y sobre todo se encaminan á un mismo fin social. Ambos continentes están al frente de la civilización moderna, y ambos son enteramente solidarios en la empresa de propagar esa civilización y de realizarla hasta sus últimos resultados.
La América conoce á la Europa, la estudia sin cesar, la sigue paso á paso y la imita como á su modelo; pero la Europa no conoce á la América, y antes bien la desdeña y aparta de ella su vista, como de un hijo perdido del cual ya no hay esperanzas. Un solo interés europeo, el interés industrial, es el que presta atención á la América, el que se toma la pensión de recoger algunos datos estadísticos sobre las producciones y los consumos del Nuevo Mundo, sobre los puertos, las plazas comerciales y los centros de población de donde pueda sacar más provecho.
Pero los agentes de aquel interés, es decir, los mercaderes de Birmingham, de Manchester y Glasgow, de Hamburgo, del Havre y de Burdeos, de Cádiz y de Génova, llegan á la América creyendo que arriban á un país salvaje, y aunque pronto se persuaden de que hay acá pueblos civilizados, no consienten jamás en creer que los americanos se hallan á la altura de los europeos, y los suponen colocados en un grado inferior. El interés industrial domina desde entonces completamente la vida del europeo en América, y por larga que sea aquí su mansión, jamás llega á comprender los intereses sociales y políticos del pueblo en donde hace su negocio, y siempre está dispuesto á servir sólo á su negocio, poniéndose de parte del que le da seguridad para sus ganancias, aunque sea á costa de los más sagrados intereses del pueblo que le compra ó que le vende. He ahí el único lazo que hay entre la Europa y la América ibera. He ahí el único interés que los gobiernos europeos amparan y protegen, el único que su diplomacia y sus cañones han servido hasta ahora, el único que los inspira en sus relaciones con los gobiernos de la América que ellos llaman bárbaros y salvajes.
De vez en cuando las prensas europeas lanzan á la circulación un artículo ó un libro sobre alguno de los Estados ibero-americanos; pero generalmente, aunque esas producciones sean el resultado de un viaje á la América ó un estudio pagado por un gobierno americano, ellas están escritas bajo las inspiraciones de un mal espíritu, ó con tanta superficialidad, que sus datos son engañosos, si no falsos y contradictorios.
No hay más que abrir un libro de viajes en América, sobre todo si es escrito en francés, para encontrar harto de que reir, por lo maravilloso y lo grotesco; y basta leer una relación escrita por orden y bajo la protección de un gobierno, como las que frecuentemente se publican sobre el Brasil y la República Argentina, para ver desfigurada la verdad, en gracia del propósito de convencer á la Europa de que es bueno lo que no es, ó de que puede hallar un gran negocio que hacer en estas regiones.