“El contexto de la nota de S. E. ha obligado al infrascrito á entrar en estas largas consideraciones, apartándose del asunto primordial, á que hubiera deseado concretarse, esto es, el tratado continental en sí mismo...”.
Esta protesta del representante peruano, apoyada en las declaraciones oficiales de todos los gobiernos republicanos de la América, es la más solemne condenación de la política tan extraña como singular que ha pretendido negar el hecho de más significación de la vida americana, para erigir en doctrina la unión de la América á la Europa, á nombre de mentidas conveniencias.
La fuerza de los hechos, el imperio de la verdad y el conocimiento despreocupado de los intereses de América, hechos, verdad é intereses que aparecen de relieve en el cuadro que acabamos de bosquejar, acabarán muy pronto por uniformar la opinión pública del Continente y por desterrar para siempre los repugnantes errores que el egoísmo hace surgir de cuando en cuando.
NOTAS:
[37] Esos estudios no pueden dejar de tener un efecto muy tardío, tanto porque á causa de su naturaleza misma no pueden estar al alcance de todos, cuanto porque la prensa diaria, que es lo que llega á manos del pueblo europeo, los centraría enérgicamente, reproduciendo las calumnias, las diatribas y las leyendas ridículas que contra la América inventan diariamente, por estupidez, por ignorancia ó por especulación, los viajeros europeos.
Los sabios que formaban la expedición científica española que vino á posesionarse de las Chinchas á título de reivindicación, se han esmerado no solamente en revelar el odio con que todos sus compatriotas miran nuestra independencia y el sistema de gobierno que hemos adoptado, sino también en deprimir á los pueblos americanos, atribuyéndoles como propios de ellos y de la forma republicana los vicios y costumbres antisociales que les legó la España y que todavía no han podido ser extirpados por la nueva sociedad.
Desde el año 63 la prensa de todo el mundo reproduce con frecuencia los artículos en que aquellos expedicionarios nos pintan como pueblos viciosos y corrompidos y nos reprochan lo mismo que sus antepasados fundaron en América. Es sabido, por ejemplo, que los nuevos gobiernos americanos y las nuevas sociedades no han tenido tiempo suficiente para mejorar la condición de los indígenas, porque en cincuenta años es imposible restablecer lo que fué degradado y degenerado durante tres siglos. Sin embargo, aquellos viajeros no tienen reparo en acusar á los republicanos de Sur-América de maltratar á los indígenas, á pesar de que tanto pregonan los principios democráticos.
Así también los acusan á cada paso de todos los vicios anticristianos, antisociales y antidemocráticos que les legó la España, como si la república y la independencia les dieran origen y les alimentaran. ¿Qué pueden hacer los estudios de los escritores despreocupados de Europa sobre nuestra condición social y política, al lado de esa caterva de maléficos espíritus que soplan la calumnia contra la América á los oídos de las sociedades y de los gobiernos de Europa?
[38] Nota del Sr. Covarrubias, ministro de Relaciones Exteriores de Chile, al ministro español, en 28 de mayo de 1864.
[39] Diario do Rio Janeiro, número 168.