Y allí, cosechas para dar opimas,

Refréscanse al pasar las auras leves,

Que bajan luego á fecundar la vega

De las fuentes al par con que se riega.

Vese también por el siniestro lado

El valle de Genil, cuyos raudales

Bañan la verde amenidad de un prado

Cubierto de avellanos y nopales.

Gózase allí de un aire perfumado

Con el subido olor de los frutales,