Aquí, pues, á la margen de este río,

En la aromada falda de esta altura,

En una noche límpida de estío,

Y al són del agua que á sus pies murmura,

Arrobado en extraño desvarío

La alameda cruzaba á la ventura

Al-hamar, que en paseo misterioso

Olvidaba las horas del reposo.

Único sér con movimiento y vida

En la nocturna soledad errando,