Y allí á sus hondos sentimientos dando
Pábulo y campo en la mansión del pecho,
Con la influencia del lugar hallando
Á ellos el corazón menos estrecho,
Poco á poco la espalda reclinando
Fué de la hierba en el mullido lecho,
Y poco á poco deleitosa calma
Le aquietó el corazón, le arrobó el alma.
El canto de las aves anidadas
En el ramaje fresco, el campesino