Con que susurra el árbol y canta el ruiseñor:

Vosotros, que asaltando con silencioso vuelo

Los áureos miradores del desvelado rey,

Llenáis de miedos vagos sus horas de desvelo

Con los siniestros ruidos que á su cristal hacéis;

Vosotros, que á la reja del camarín estrecho

Do la cautiva sueña con su perdido bien,

Con vuestro aliento puro enviáis hasta su lecho

Mil bellas ilusiones de amor y de placer:

Vosotros, favoritos del genio y la armonía,