Que á par de las abejas saltáis de flor en flor,

La gota estremeciendo titiladora y fría

Con que el rocío baña su virginal botón:

De vuestra poesía verted en mí el tesoro:

Lo armónico prestadme de vuestra vaga voz,

Porque mi mano pueda sacar del arpa de oro

Las cláusulas que dignas de mi relato son.

Cercadme, sostenedme con vuestro influjo santo

En la divina empresa que audaz acometí.

¡Oh genios de la noche! divinizad mi canto,