No ensalzaron jamás los trovadores:

Armado el paladín de todas piezas,

Coronadas las vírgenes de flores,

Tendidos los de Oriente sobre chales

Ornados con moriscos almaizales.

Allí están las purísimas mujeres

Que, encerradas en santos monasterios,

Conversaron del cielo con los seres

De la virtud sondando los misterios:

Que oyeron en sus místicos placeres