De los santos Querubes los salterios
Y cuyo corazón, libre de amores,
Se espigó y se secó como las flores.
En medio de estos seres ideales,
Que no están amasados con la escoria
De que fuimos formados los mortales,
La vanidad de la mundana gloria
Despreció y halló bálsamo á los males
De nuestra frágil vida transitoria,
Tejido espeso de miserias largas,