Los calvos pedregales, los cenagosos hoyos

Que el paso de las aguas del temporal formó.

Sin aflojar un punto ni tropezar incierto,

Cual si escapara en circo á la carrera abierto,

Cual hoja que arrebatan los vientos del desierto.

El desbocado potro veloz atravesó.

Y matas y peñas, vallados y troncos

En rápida, loca, confusa ilusión

Del viento á los silbos, ya agudos, ya roncos,

Pasaban al lado del suelto bridón.