Ya creía que el negro caballo,

Por la ardiente nariz y los ojos

Despidiendo metéoros rojos,

Rastro impuro dejaba detrás.

Ya sorbido por denso nublado,

Con la lluvia, el granizo y centellas

De que lleva su vientre preñado,

Cree que va fermentando á la par;

Nubes cruza tras nubes, y en ellas,

Del turbión al impulso sujetos,