Mas detente ¡oh Espíritu divino!

¡Oh Arcángel de la Fe! Tú, cuyo paso

Buscando un día al corazón camino

Ahogó á las Musas y aplanó el Parnaso:

Único fuego que del cielo vino,

Calma tu inspiración en que me abraso:

No ensayes en el arpa del poeta

Los cantos del salterio del Profeta.

Mi limitada comprensión humana,

Mi ruda voz y tosca poesía