Porque traidor me asalta un pensamiento.

Mal retenida entre tus labios juega

La sonrisa del que oye y, caballero,

Aunque tenaz no cree, cortés no niega.

Que extrañas ¡ay de mí! por ella infiero,

Que con sincera convicción cristiana,

Hoy en són tan veraz como severo

Mi voz resuene, cuando ayer mundana

Y de la tierra escándalo profano

El vicio y el placer cantó liviana.