Vaivén resisten y oleaje fuerte:
Las vanas ceden al embate horrendo.
Era yo joven: mi conciencia inerte
Dormía, cuando al mundo audaz y solo
Salí fiado en la voluble suerte.
Lëal, franco, inexperto, extraño al dolo,
Creyendo en cuanto vi con fe sincera,
Mío el mundo juzgué de polo á polo.
Mi alma entonces, góndola ligera
En manos de señor joven y ansioso