De vida mundanal y placentera,

Se dejaba guiar por el undoso

Y turbulento mar de la existencia,

Ya á naufragar vecina, ya en reposo

Vogando de aura mansa á la influencia:

Al sol ardiente y á la tibia luna

Meciéndose en el mar con indolencia

Siguió siempre mi nave y mi fortuna

La dulce poesía, compañera

De mi gozo y mi afán desde la cuna: