Más de un buen corazón de nuestra tierra!
¡Augusta sombra de Isabel! perdona
Si mi ruda canción osa atrevida,
Llegando irreverente á tu persona,
Del féretro evocarte á nueva vida.
Sé que la gloria que inmortal te abona
No puede por mi voz enaltecida
Ser: mas yo bajo á tu mansión mortuoria
No á engrandecer, sino á adorar tu gloria.