Florinda á Don Rodrigo; y la Agarena
Gente perdióse por la vil cristiana
Que, dando impura á Boabdil hermanos,
Dió á sus almas rencor, hierro á sus manos.
¡Escrito estaba! comprendiólo luego
El postrimer Monarca granadino;
Y, según el Korán, el hombre ciego
Torcer no puede su fatal destino.
¡Escrito estaba! lágrimas de fuego
Vertiendo del Padul sobre el camino