Lo dijo Abú-Abdil, hacia Granada
Triste volviendo la postrer mirada.
Y escrito estando é inmutable siendo
El fallo del destino, hacia su ruina
Arrastrado por él iba corriendo
Sordo y ciego Muley, á la divina
É inexcusable voluntad cediendo:
Y, esclavo del amor que le domina,
En mantener no más piensa á Granada
Esclava de su hermosa renegada.