Cuando orea con ala sosegada

La región por los hombres habitada.

Absorto contemplaba el noble Moro

La vega granadí, huerta extendida

De su corte á los pies, rico tesoro

De ocio y placer y manantial de vida:

Y el alma de Muley, en sueños de oro

Con pereza oriental adormecida,

Se gozaba en mirar desde la altura

Por milésima vez tanta hermosura.