Por eso se extasía contemplando

Sus tierras y su corte defendida

Por las bravas legiones de su mando,

De mil y treinta torres guarnecida:

Y al pensar en la corte de Fernando,

En sus tierras aun no establecida,

«¡Venga á pedir, exclama, si se atreve,

El vil tributo que Muley le debe!»

Y he aquí que, concluyendo en estos días

El plazo de unas treguas especiales