Con el aroma de sus flores, llena

De la armonía mística exhalada

Por las auras y fuentes, que en la amena

Soledad de los bosques y los huertos

Misteriosas susurran, y alumbrada

Por la luna creciente con inciertos,

Trémulos y argentinos resplandores:

Era una noche, en fin, de esas hermosas

Noches de paz, inspiración y amores,

En que derrama Dios sobre Granada,