Africana dormida entre las rosas,

Los rayos de sus ojos creadores

Y el aura de su aliento embalsamada:

La misma noche en que Don Juan de Vera

Huésped del Moro en sus palacios era.

Y era un regio y magnífico aposento

De la oriental Alhambra, donde el oro,

El cobalto y el nácar, en labores

Mágicas trabajadas á lo moro,

Brillaban desde el techo al pavimento,