Á los suaves y tímidos fulgores
Que una aromada lámpara esparcía
Que en una taza de alabastro ardía.
Á un lado de esta cámara ostentosa
Y por bajo de un arco que cubría
Damasquino tapiz, se abría paso
Una estrecha y cruzada galería,
Formada de esta estancia por el muro
Y un balcón, por do entraba misteriosa
De los astros la luz, el aire puro