Y el són del agua que, en raudal escaso,
Vertía Darro por el valle obscuro.
El suelo de esta estancia deliciosa
Era de blanco mármol, á pedazos
Cubierto de alkatifas argelinas
Y cojines de raso azul y rosa:
Sus puertas se cerraban con cortinas
De telas de oro y seda, que con lazos,
Broches y trenzas de ámbar y corales,
Se recogían en profusos pliegues