Más allá de la estrecha galería,
Era otra especie de ajimez, labrado
Con el más exquisito y rico adorno
Por arquitectos Moros inventado:
Y un deleitoso camarín fingía,
Cuyas ventanas rodëaba en torno
De cedro una movible celosía.
Era pues el balcón de aquella estancia
Regia y maravillosa
Un mirador calado, que aspiraba