De su ajimez morisco por los huecos,
De los vecinos huertos la fragancia,
La música del agua rumorosa,
Que en la sombra corría,
Y el canto de las aves que albergaba
La arboleda del río, y cuyos ecos
Murmurador el aire allí traía.
Entre este camarín y este aposento,
Con caracteres de oro (en una faja
De púrpura y azul que se tendía